Atado de pies de manos de ojos
mi cuerpo se hizo sal y piedra
la sangre sigue palpitando dentro
pero ya nadie lo nota
frío sin poder moverme en medio de todos
escuchando el paso de las almas
las voces los cuerpos y su calor
todos me miran pero no me ven
todos me tocan pero no me sienten
atrapado en este traje rígido
en esta imagen insensible de mi mismo
lo que un día fui ya nadie lo recuerda
y mi nombre un mito muerto me sepulta
soy la fría estatua de la plaza
una escultura medio muerta
atado de pies de manos de ojos
el grito ahogado en la piedra que me encierra
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