Una vez abandonado el equipaje familiar
escrito el apellido en un barquito de papel
y dejado en un riachuelo para que se lo lleve
una vez que el mapa del país natal
parece una piel vieja o una camisa gastada
una vez que la infancia
parece un cuento escrito por otro
una vez hecho todo esto
el autorretrato pierde su marco lustroso
y se convierte en una fotografía ajena
los recuerdos toman un sabor a vino añejo
y el pasado una nube que apenas se ve sobre el horizonte
He subido a un barco que ya no es obvio
donde sus marinos me enseñan lenguas y alfabetos nuevos
navego en el mar más profundo de todos
ese mar donde los puertos son de un día
y los días la compañía de las nuevas aguas
en mi brazo me he tatuado un numero
que cambia todos los días según el viento
para saber bien hacia donde van mis pasos
los extraños pasos sobre las aguas
sobre ellas no quedan marcas
sólo en el alma la marca de pirata
y esa marca no se va con no mirarla
No sé sabe donde está la próxima orilla
las tormentas suelen cambiar el rumbo
la brújula baila como un borracho
y los mapas sólo sirven para recordar el ultimo beso
nunca pensé navegar en estas aguas
ni convertirme en marino sin patria
cuando miro hacia atrás sólo veo muelles viejos
y cuando sueño hacia adelante
sólo veo el sinuoso movimiento de las aguas
Una vez que se deja atrás el viejo abrigo
la noche parece más pura y más abierta
el cuerpo se aclimata a la frescura
y la mente se acostumbra a las penumbras
Deseo que me llamen desde hoy Pirata
pues no reconozco ni patrón ni bandera
no quiero tierra firme o certezas
ni uniformes que me amarren con nada
desde hoy navego con un ojo parchado
una espada afilada en mi cintura
y una cabellera que no sabe de tijeras
las estrellas serán desde hoy mi guía
y sin mapas de navegación surcare mis aguas
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