Quisiera recordar un fenómeno gastronómico peculiar, por decir lo menos, un fenómeno que probablemente podrá cambiar su vida. Seguramente usted ha comido más de una vez arroz y o también tallarines, quisiera hacer manifiesto mi admiración absoluta y rotunda por estos dos humildes y silenciosos alimentos, que por su bajo precio pueden ser consumidos por gran parte de la población mundial. ¿Usted se ha fijado alguna vez que estos dos alimentos practican dos tipos de filosofías profundas y que lo hacen frente a usted, en un plato a sabiendas que usted se los va a comer y además con gusto? Método 1: imagine el plato con tallarines o con arroz. Método 2: cocine cualquiera de estos platos y antes de comerlos observe detenidamente el comportamiento de estos alimentos. El arroz tiene un comportamiento gregario, unísono e igualitario con jerarquías casi mínimas y uniformidad evidente, su fortaleza radica en la unión de sus partes, es tanto así que usted puede hacer una torre bastante alta con sus granos y si los presiona un poco la torre podría permanecer sin perder su forma y sin derrumbarse durante siglos, de hecho con la presión suficiente y la cantidad justa usted podría hacer ladrillos de arroz y con ellos construir una casa con todas sus habitaciones y hasta vivir en ella una temporada. El arroz con todos sus granos es la demostración más fidedigna de la fuerza de la unión, es la muestra que la individualidad egoísta sólo debilitan el conjunto, incluso el arroz tiene otra característica notable; si usted al cocinarla agrega otros elementos extraños al arroz como por ejemplo trozos de zanahoria, cebolla, ajos o cualquier otra verdura en tamaños no muy grandes ¿Qué hace el arroz? ¿Se ha fijado usted? El arroz lo abraza, lo recibe abiertamente, incluso yo diría con afecto, en ese sentido no sólo es un gran anfitrión sino que además es solidario y afectuoso, no es como otros alimentos que miran a los visitantes con desdén y desconfianza, se acercan pero no los incluyen pues, no el arroz no hace eso. Finalmente ¿Usted ha comido sushi alguna vez? ¿Se ha fijado donde va el arroz en la mayoría de ellos? Rodeando a otros ingredientes a modo de una especie de coraza protectora, el arroz abraza cubriendo completamente a un pescado (de naturaleza muy diferente al arroz), a un trozo de aguacate o de zanahoria, para que no tenga que sufrir de golpe el mordisco de sus dientes ¿Se fija de lo que le estoy hablando? No sólo es generoso, disciplinado, hospitalario y afectuoso sino que además es heroico. Por otro lado están los tallarines largos, cadenciosos, curvilíneos, libres hasta el punto del pecado, una vez puestos en el plato se dan al baile cada vez que usted los toca, ellos están decididamente de fiesta, se abrazan, se tocan, se rozan sin parar y sin recato, no poseen vergüenza alguna, ellos están decididamente desnudos con la piel al aire, como dios los trajo al mundo. Gustan además de aceites y otros mejunjes para hacer del roce algo aún mejor y más sensual. Los tallarines son intrínsecamente sexuales, sensoriales, festivos, orgiásticos, visiblemente libres, ellos no saben de matrimonios o compromisos, es evidente su promiscuidad porque pueden estar rozando a tres como a veinte más y ellos tan contentos, no se preguntan por quien les gusta más, ellos están hechos para el sexo puro y duro, hasta el intercambio de parejas es ridículo para ellos, sería un egoísmo ajeno a su naturaleza, no saben de posesiones territoriales pues se mezclan todos por igual y comparten el espacio con la única condición de que aquí se toca o te vas, es tanto su necesidad de estar unidos en permanente goce que cuando uno se lleva un bocado a la boca algunos resisten con furia lánguida separarse de sus amantes, incluso expulsan por los aires aceites y salsas como una especie de despedida libidinosa y la mejor prueba de la fiesta que tuvieron en el plato es la imagen resultante, cuando ya no queda ninguno de ellos sobre el lecho, ¿Dígame usted que queda en el plato? Sí, una cantidad indefinida de suaves líquidos gustosos, de diversos colores y aromas, que además usted en regocijo y pasión ausculta con un trozo de pan para llevárselo a la boca, con singular y poco confesable placer, así son los tallarines generosos en el amor y la pasión, desnudos ante todos, sin vergüenzas, limpios y puros en su amor común.
Espero que desde ahora, cada vez que coma un plato de arroz o tallarines, lo haga con respeto y admiración, pues lo que tiene enfrente y se meterá al estomago, podría enseñarle muchas cosas y con un poco de suerte usted también podría ser un buen alimento para alguien más, pues al fin y al cabo todos estamos en algún lugar de la cadena alimenticia.
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